“De los libros y los insectos” de Nicolás Labadía
Curaduría Delaescultura
Curador Gonzalo Pedraza
La curaduría propuesta para el presente año en el cubículo de Metales Pesados investigará sobre la categoría de “escultura” desde una óptica contemporánea. Este medio visual ha estado presente, de manera autónoma, en la cultura occidental desde el desarrollo de la primera modernidad. Al igual que la pintura se ha constituido como un medio dominante y aún hoy sigue teniendo una presencia en la producción de arte. La categoría de “instalación” y/o “arte contemporáneo” le ha significado una dura crítica, pero ¿por qué hemos de criticar a un medio que sentó las bases de la construcción de volúmenes en un espacio?, ¿por qué se asume su “muerte” en pos de la “instalación”?, ¿cómo repensar el medio desde hoy sin dejar de lado el peso histórico que lo envuelve?
Estas preguntas son las que quiere plantear la curaduría “Delaescultura”. En una primera etapa “El objeto de la escultura o la escultura de los objetos” se invita a Rodrigo Vargas y Nicolás Labadía, escultores emergentes que trabajan bajo este medio, reciclando materiales y ensamblando sus partes para generar cuerpos nuevos. En una segunda etapa titulada “La escultura del natural” se invita a Cristian Salineros, Sebastián Preece y Julen Birke, escultores con un amplio repertorio de obra, para que desarrollen propuestas con plantas y elementos naturales, generando un pequeño jardín en el módulo.
El artista visual Nicolás Labadía ha desarrollado un trabajo que se define básicamente en la asociación de elementos que encuentra en cualquier situación (por ejemplo en calles o ferias libres) sirviendo de “materia prima” para construir “insectos”. Estos son el resultado de una búsqueda, para posteriormente elaborar un trabajo manual de asosiación de piezas,, dando como resultado organismos novedosos que están fuera del repertorio natural, pero que al mismo tiempo se codifican bajo ese mismo aspecto visual. Este método de trabajo ha sido desarrollado desde hace un tiempo generando muestras a modo de insectarios, para posteriormente incluir libros de bótanica en donde cada “insecto” se posa sobre ellos a modo de ironía de los procesos de clasificación y regulación de las especies naturales.
En “De los libros y los insectos” el artista construye una torre de libros, utilizando, alrededor de 1000 ejemplares, en donde sus “insectos”, protagónicos de muestras anteriores y también incluyendo nuevos modelos, se conjugan para escenificarse en esta torre de “conocimiento”. La escena de un gran cuerpo de información ahora es intervenido por un grupo de organismos creados por la mano de un artista visual. Su trabajo se cataloga en lo escultórico en la medida que la materialidad como su proceso son parte de esta inagotable tradición vinculada a los vólumenes, su modelamiento y ensamblaje.


