“Trenes que vuelan de un planeta a otro, samuráis que luchan en un pasado inmutable”

La exposición estará abierta al público de lunes a domingo de 10 a 19 horas, hasta el domingo 18 de febrero de 2018.

Es una exposición retrospectiva del artista chileno radicado en Nueva York Felipe Mujica, especialmente concebida para Galería Gabriela Mistral. Es una retrospectiva particular en el sentido de que presentará una selección de estudios realizados a lo largo de casi 23 años: dibujos, collages, cuadernos de artista, dibujos hechos en computadora y documentación variada, es decir testigos de un continuo y largo proceso de trabajo (en contraposición a una retrospectiva de obra “principal”). En su gran mayoría este material es inédito, parte de una etapa necesaria pero a la vez silenciosa, que a veces funciona como simple experimentación y exploración, con sus aciertos y fracasos, desvíos y encaminamientos.

Los primeros estudios datan de mediados y fines de los años noventa y corresponden a estudios preparatorios realizados en la escuela de arte (PUC), para las primeras exposiciones auto-gestionadas con amigos y compañeros, además de primeras exposiciones en Chile y en el extranjero.

Una segunda etapa coincide con el traslado de Mujica a Nueva York a comienzos del 2000 y consiste en dibujos más autónomos y material fotográfico, correspondientes a estudios de nuevos paisajes, urbanos y no urbanos. Esta etapa es de mucha exploración – material y conceptual– buscando reubicarse en su nuevo contexto (o en una dualidad de contextos).
La tercera etapa, comienza el 2005 y consiste en bocetos de instalaciones espaciales enfocados en repensar el trabajo desde la combinación de lo pictórico-arquitectónico con el concepto de diseño de exhibición.

Al principio estos estudios eran definitivos, en tanto las formas y colores a usar, siendo maquetas de una obra a producir. Sin embargo con el tiempo estos estudios fueron flexibilizándose, volviéndose de a poco menos definidos, lo cual abrió la posibilidad de hacer más horizontal su producción. Los más recientes, 2016 y 2017, son dibujos casi vacíos, apenas unas líneas cruzando un rectángulo, para ser llenados y completados en el proceso de fabricación. Este vacío de información es el elemento más importante de estos dibujos, es lo que potencia y justifica todo lo que sucede después, una producción y puesta en escena colaborativa.

En este sentido la obra no solo tiene referentes modernistas europeos y latinoamericanos desde lo visual (abstracción geométrica) sino también desde lo estructural y conceptual. La obra intenta profundizar la búsqueda y la lucha, unir y entrelazar lo formal con lo social, lo experimental con lo pragmático.