“Closed for Business”

Sábado 9 de septiembre al domingo 29 de octubre de 2017 / Sala Museo Nacional de Bellas Artes Mall Plaza Vespucio. Avda. Vicuña Mackenna Oriente 7110. Primer nivel. La Florida. Horario: lunes a domingo 10:30 a 20:45 horas.

Segunda exposición del artista estadounidense Jay Batlle en el proyecto Museo sin Muros.

El artista estadounidense Jay Batlle (Nueva York, 1976), presenta del 9 de septiembre al 29 de octubre Closed for business, su segunda exposición en la Sala Museo Nacional de Bellas Artes Mall Plaza Vespucio.

En esta muestra Batlle expone una línea de trabajo que ha desarrollado desde el año 2008: los hábitos del gourmet como fuente de inspiración y comentario social.

Entre los años 2008  y 2016 el artista frecuenta restaurantes, principalmente en los Estados Unidos, Francia y el Reino Unido. Esta experiencia la plasma en una serie de pinturas y dibujos realizados en menús y artículos de papelería recolectados en los establecimientos. Así, articula un cuerpo de obras titulado Restaurant Stationery que constituyen su serie más significativa hasta la fecha. En esta serie documenta los hábitos alimentarios peripatéticos del artista, el surgimiento de la comida como símbolo del consumo nómada y turístico en la última década.

Batlle, examina a través de medios como la pintura, el dibujo, la escultura y la performance, el abismo que la buena vida, el éxito, la fortuna y el placer tienen con la realidad.

La exhibición Closed For Business, comprende también la publicación de un catálogo monográfico editado por el Museo Nacional de Bellas Artes, que dará cuenta de los últimos 4 años de producción.

La obra de Jay Battle se ha exhibido en muestras individuales y colectivas en Asia, Estados Unidos y Europa. Luego de inaugurar en la Sala MNBA, se presentará, desde el 21 de septiembre, en el The Starving Artists’ Cookbook for the NY Art Book Fair, que se realizará en MOMA-PS1. Así mismo, participará en una exposición titulada Small Works en C A B I N, Dubái.

“7 paisajes”

(o también “Siete paisajes”)

Desde el 20 de mayo hasta el 23 de julio de 2017 / Sala Museo Nacional de Bellas Artes Mall Plaza Vespucio. Avda. Vicuña Mackenna Oriente 7110. Primer nivel. La Florida. Horario: lunes a domingo 10:30 a 21:00 horas.

Museo sin Muros presenta un proyecto del curador Carlos Montes de Oca, con obras de Luis Ladrón de Guevara, Marina Piracés, Francisca Montes, Roberto Pasminio, Felipe Lavín, Patricio Vogel y Luis Weinstein.

La exposición, que cuenta con la curatoría de Carlos Montes de Oca, reúne obras que aproximan al tema del paisaje, conectando imágenes del exterior donde surgen la naturaleza y la ciudad asociadas al recorrido de la mirada, centrándose preferentemente en el país que habitamos. En el vertiginoso siglo de las imágenes, estos artistas ofrecen momentos de aproximación al reconocimiento del mundo o una reflexión sobre lo que vemos, experimentando en los soportes, con técnica digital o análoga, y nos obligan a retomar el tema de la desconexión con que la sociedad avanza sin considerar nuestro alrededor.
Marina Piracés con tres fotografías nos introduce en la naturaleza, borda sobre imágenes de los valles. Organismos vegetales son demarcados o acentuados por la manualidad del bordado a modo de una intervención leve o tenue sobre la superficie de la imagen. Se podría establecer un paralelo entre el bordado y la pintura como señalando un segmento de este ciclo.
Francisca Montes realiza un recorrido aéreo por la latitud 33, la presencia de la geografía se hace visible y potente desde la altura. Desde el aire es posible introducirse por zonas ocultas o lugares inciertos, la imagen hace retornar a la territorialidad y ser protagonistas en medio de las alturas, anclados a la sola memoria entre el azar y lo predeterminado.
Luis Ladrón de Guevara presenta una obra contextualizada por los conceptos de orden y estructura, donde el tiempo va cediendo paso a la composición de líneas, sombras, reflejos de la luz sobre objetos cotidianos, llevando a otro lugar o haciendo revivir lo cotidiano, al incorporar faenas de la gran industria o el trabajo artesanal en el campo y el mar.
Roberto Pasminio fragmenta el Norte Grande de Chile, recorre una serie de visiones territoriales, que conectan al gran espacio del desierto y las cordilleras. Permite sobrevolar con la mirada las superficies abruptas y enarenadas, las rocas volcánicas y altas mesetas, que como escenarios abstractos, se van impregnando de la espacialidad y el silencio.
Felipe Lavín presenta la nueva arquitectura de la capital invitando a ser parte de las nuevas construcciones que rodean el cotidiano. Luego van apareciendo geometrías que agrupadas conjugan espacios comunes y lugares distantes.
Patricio Vogel lleva al gran exterior del poderío de Los Andes, la cordillera como cierre y la frontera, la expresión dura de la geografía, conectando los opuestos frío-cálido, sólido-líquido, irregular y plano, que van demarcando la extensión de otro territorio, allí donde este gran accidente rocoso, impenetrable, queda sostenido e iluminado solo por palabras.
Luis Weinstein presenta una panorámica del gran Santiago, tanto en el trazado como en su recorrido. Con una imagen secuencial acerca al movimiento del convulsionado mundo de la calle, escenario donde se plantea un juego entre el transcurso y la propia imagen, como si fueran palabras confundidas sobre un ruido de pasos.

“Luz común, la seducción de lo cotidiano”

Sábado 25 de marzo hasta el sábado 6 de mayo de 2017.
Horario: lunes a domingo 10:30 a 21:00 horas.
Sala de Arte MNBA Mall Plaza Vespucio.
Avda. Vicuña Mackenna Oriente 7110. Primer nivel. La Florida. Metro Bellavista de La Florida.

Sesenta fotografías revelan la vida al interior de un edificio residencial.

La curiosidad de lo que sucede puertas adentro de un hogar es el motor que da sentido a la exposición de la artista visual Carola Sepúlveda. Las fotografías dan cuenta de cómo se vive puertas adentro en un edificio residencial, ilustrando las intimidades de la vida en comunidad, pero separadas por muros divisorios.

El proyecto, ganador de un Fondart 2016, busca poner en imágenes, aquellos instantes en que desde sus propios espacios las personas presienten las vidas de sus vecinos y brevemente los imaginan en la intimidad de sus movimientos cotidianos.

Desde una mirada íntima e incluso experiencial, ya que el escenario para el rescate de estas historias comunitarias fue el mismo edificio donde habitó la artista, explora el interior de los departamentos de un edificio capitalino, adentrándose en sus entornos personales y familiares, captando cómo organizan sus espacios, la manera que disponen la mesa en la que comen, dónde instalan sus computadores, dónde se reúnen. Un ejercicio por descubrir quiénes son los dueños de esos sonidos y voces que se cuelan como murmullos entre un departamento y otro; cómo es la existencia del hogar del martilleo incesante y la identidad de aquellos rostros que se topan en los pasillos.

Para su desarrollo, Carola Sepúlveda recurre a la innovación experimental del arte fotográfico, utilizando una cámara estenopeica híbrida que fusiona la técnica análoga con la tecnología digital, a través de la cual indaga en el pensamiento reflexivo y formas de representación. Así, captura rincones y escenas que suceden en los departamentos que, sin ser evidentes ni literales, entregan imágenes difusas, contornos irregulares, con poca nitidez y definición. “La fotografía se revela como un tamiz de la realidad, haciendo que la imagen no se presente como verificación sino como posibilidad”, explica la artista.

“En estos espacios vivimos la dualidad de estar a centímetros de distancia y conceptualmente aislados. Necesariamente protegemos nuestra intimidad de la vista o la conciencia del ´otro’, el vecino, aquel extraño que encontramos de pasada en las escaleras o accesos.”

Vertical y horizontalmente se despliegan cotidianos, dinámicas e intimidades de forma simultánea, tal como George Perec lo grafica en su obra La vida instrucciones de uso: “Los vecinos de una misma casa viven a pocos centímetros unos de otros; los separa un simple tabique; comparten los mismos espacios repetidos de arriba abajo del edificio; hacen los mismos gestos al mismo tiempo: abrir el grifo, tirar de la cadena del wc, encender la luz, poner la mesa, algunas decenas de existencias simultáneas que se repiten de piso en piso, de casa en casa, de calle en calle”.

Sobre Carola Sepúlveda

Oriunda de la comuna de Pinto, en la VIII región, estudió Artes Visuales en la Universidad de Chile. Es parte de la generación de mujeres artistas entre las que destacan Cecilia Avendaño, Antonia Daiber, Bárbara Oettinger, Camila Pino Gay e Inés Molina.

Desde 2006 ha participado en exposiciones individuales y colectivas, tiempo en que comenzó su tránsito de la pintura a la fotografía, siendo esta última la que ha definido su labor de los últimos años en cuanto a experimentación técnica. Sus temas de interés han sido la reflexión sobre los medios de representación y la mirada sensible al entorno y elementos del cotidiano, objetos y espacios que se invisibilizan en su funcionalidad, pero que sin embargo dan soporte al movimiento de la vida.

“La ciudad de las mujeres”

  • Inauguración Sábado 14 de Enero de 2017, 19:00 horas / Del Sábado 14 de enero al lunes 6 de marzo de 2017, 10:30 a 21:00 horas / Sala MNBA Plaza Vespucio

El artista Nicolás Franco realiza un cuestionamiento a las técnicas fotográficas y a los medios pictóricos.

Asistimos ante la obra de Franco a una suerte de recomposición crítica de la materialidad originaria de la fotografía, esa escritura de luz liquidada ante los efectos estandarizados de su impresión contemporánea. Ni analógica ni digital de modo rotundo, esta recomposición mediada por la película fotográfica, ocurre en el terreno alternativo de la pintura. Concretamente al interior de la tela de gran formato, proyección del histórico cuadro actualizado en sus más conspicua condición de campo de exploraciones para el ojo y la mirada.

Fragmentos de palabras editadas, fotografías impresas o fotogramas como retornos inesperados e inconexos de una memoria visual en blanco y negro, conforman por montaje el gran plano de la tela, casi esculpido por acumulación de capas sucesivas de adherencia. Una adherencia rugosa, discontinua, no ajena a múltiples desgarros y arrepentimientos, constituye el principal recurso de esta pintura mediata, ultra tecnificada y en cierto sentido también automática.

En la ciudad de las mujeres una serie que evoca tal vez la más fantasiosa película de Fellini, el cuerpo fragmentario de la mujer y el cuerpo perdido de la imagen conseguida por el trabajo de la luz se hacen guiños de identidad, funcionando como zonas problemáticas en composiciones abstractas, erosionadas por textos inconclusos o derruidos “campos de color”. El rostro trágico de Romy Schneider, el drástico encuadre del brazo de la madre del artista en el día de su casa miento o las poses cliché del cine erótico europeo de los sesenta, surgen como verdaderos eventos visuales entre los craquelados y las costras de la pintura. Lo hacen al modo de la sombra de una experiencia visual alojada, como una caricia o un golpe, no en la memoria consciente del ojo contemporáneo sino en su piel.

El efecto pictórico espesa la presencia visual de las viejas y originalmente análogas fotografías y fotogramas, cuyos fragmentos figuran allí, en virtud de la rasgadura emotiva que dejó su exposición temprana ante la mirada del artista. A salvo de cualquier deglución rápida, estos fragmentos superpuestos pasan a conformar un acertijo visual. Si nos aproximamos, cobran una espesor tridimensional, por efecto de la pintura que Franco ha puesto cuidadosamente “debajo” de la película fotográfica antes de adherirla), o bien se desarman en el reguero de puntos que denuncia el paso inequívoco de la imagen por los consabidos procesos de impresión. Si, en cambio, tomamos distancia, estos fragmentos se hunden e incorporan como eventos de pintura al interior de una composición abstracta, que adquiere dimensiones gráficas e incluso constructivas en gran medida gracias a las cintas metálicas que ingresan abruptamente al plano más superficial, trayendo viejas resonancias vanguardistas y mensajes textuales aislados en los que resuena un tributo a la mayor conquista que la inteligencia visual alcanzara en el siglo XX: el montaje.

Texto de Ana Maria Risco. Enero 2017

Sobre Nicolás Franco

Nacido en Santiago en 1973, realizó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid y en la Gerrit Rietveld Academie de Amsterdam. Ha sido artista residente en De Ateliers, Amsterdam y Gasworks, Londres. Ha exhibido en forma individual para el proyecto Museo si Muros del Museo Nacional de Bellas Artes, Santiag, Museo de Artes Visuales; Santiago (2014); Museo de Arte Contemporáneo, Santiago (2014); Museo del Barro, Asunción (2009); Museo Blanes, Montevideo (2008) y Centro Cultural de España (2015).

Destaca su participación en la exposiciones colectivas: Resistance Performed – Aesthetic Strategies under Repressive Systems in Latin America, Migros Museum für Gegenwartskunst de Zurich (2015); Arte Contexto, Museo Universitario de Antioquia, Medellín; ARCO Solo Projects 2015, Galería AFA, Madrid; 12th Bienal de Video y Nuevos Medios, Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago (2015); El final de la Historia o el Comienzo del Storytelling, La Conservera, Ceutí (2015); VOCES Latin American Photography 1980 – 2015, Michael Hoppen Gallery, London (2015); YAP – Constructo. Young Architects Program – PS1 MoMA, Santiago (2014); Ni Pena Ni Miedo, MEIAC Museo Extremeño Iberoamericano de Arte Contemporáneo, Badajoz (2012); Trienal de Chile, Museo de Arte Contemporáneo, Santiago (2009); I Assasin, Wallspace Gallery, New York (2004) and Early Works, de-Ateliers, Amsterdam (2002).

Durante su carrera ha recibido reconocimientos como: Tecnologías Políticas de la Memoria – UAH y University of Oxford, UK; Nominado Prix Pictet, Fundación Pictet (Ginebra, 2016 – 2015); EFG Bank – ArtNexus Ch.ACO (Santiago, 2013); Beca AMA-Gasworks, Fundación AMA (Santiago, Londres 2013); The Pollock Krasner Foundation Grant (Nueva York 2010 – 2001); Union Latine culture et Comunicación (París, 2008); Fondart y Dirac (CL, 2015, 2008, 2007, 2006); Stroom Den Haag (La Haya, 2001); De- Ateliers, Mondrian Foundation y Ministerio de cultura y Ciencias de Los Países Bajos (NL, 2000).

“La ciudad de las mujeres”

  • Inauguración Sábado 14 de Enero de 2017, 19:00 horas / Del Sábado 14 de enero al lunes 6 de marzo de 2017, 10:30 a 21:00 horas / Sala MNBA Plaza Vespucio

El artista Nicolás Franco realiza un cuestionamiento a las técnicas fotográficas y a los medios pictóricos.

Asistimos ante la obra de Franco a una suerte de recomposición crítica de la materialidad originaria de la fotografía, esa escritura de luz liquidada ante los efectos estandarizados de su impresión contemporánea. Ni analógica ni digital de modo rotundo, esta recomposición mediada por la película fotográfica, ocurre en el terreno alternativo de la pintura. Concretamente al interior de la tela de gran formato, proyección del histórico cuadro actualizado en sus más conspicua condición de campo de exploraciones para el ojo y la mirada.

Fragmentos de palabras editadas, fotografías impresas o fotogramas como retornos inesperados e inconexos de una memoria visual en blanco y negro, conforman por montaje el gran plano de la tela, casi esculpido por acumulación de capas sucesivas de adherencia. Una adherencia rugosa, discontinua, no ajena a múltiples desgarros y arrepentimientos, constituye el principal recurso de esta pintura mediata, ultra tecnificada y en cierto sentido también automática.

En la ciudad de las mujeres una serie que evoca tal vez la más fantasiosa película de Fellini, el cuerpo fragmentario de la mujer y el cuerpo perdido de la imagen conseguida por el trabajo de la luz se hacen guiños de identidad, funcionando como zonas problemáticas en composiciones abstractas, erosionadas por textos inconclusos o derruidos “campos de color”. El rostro trágico de Romy Schneider, el drástico encuadre del brazo de la madre del artista en el día de su casa miento o las poses cliché del cine erótico europeo de los sesenta, surgen como verdaderos eventos visuales entre los craquelados y las costras de la pintura. Lo hacen al modo de la sombra de una experiencia visual alojada, como una caricia o un golpe, no en la memoria consciente del ojo contemporáneo sino en su piel.

El efecto pictórico espesa la presencia visual de las viejas y originalmente análogas fotografías y fotogramas, cuyos fragmentos figuran allí, en virtud de la rasgadura emotiva que dejó su exposición temprana ante la mirada del artista. A salvo de cualquier deglución rápida, estos fragmentos superpuestos pasan a conformar un acertijo visual. Si nos aproximamos, cobran una espesor tridimensional, por efecto de la pintura que Franco ha puesto cuidadosamente “debajo” de la película fotográfica antes de adherirla), o bien se desarman en el reguero de puntos que denuncia el paso inequívoco de la imagen por los consabidos procesos de impresión. Si, en cambio, tomamos distancia, estos fragmentos se hunden e incorporan como eventos de pintura al interior de una composición abstracta, que adquiere dimensiones gráficas e incluso constructivas en gran medida gracias a las cintas metálicas que ingresan abruptamente al plano más superficial, trayendo viejas resonancias vanguardistas y mensajes textuales aislados en los que resuena un tributo a la mayor conquista que la inteligencia visual alcanzara en el siglo XX: el montaje.

Texto de Ana Maria Risco. Enero 2017

Sobre Nicolás Franco

Nacido en Santiago en 1973, realizó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid y en la Gerrit Rietveld Academie de Amsterdam. Ha sido artista residente en De Ateliers, Amsterdam y Gasworks, Londres. Ha exhibido en forma individual para el proyecto Museo si Muros del Museo Nacional de Bellas Artes, Santiag, Museo de Artes Visuales; Santiago (2014); Museo de Arte Contemporáneo, Santiago (2014); Museo del Barro, Asunción (2009); Museo Blanes, Montevideo (2008) y Centro Cultural de España (2015).

Destaca su participación en la exposiciones colectivas: Resistance Performed – Aesthetic Strategies under Repressive Systems in Latin America, Migros Museum für Gegenwartskunst de Zurich (2015); Arte Contexto, Museo Universitario de Antioquia, Medellín; ARCO Solo Projects 2015, Galería AFA, Madrid; 12th Bienal de Video y Nuevos Medios, Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago (2015); El final de la Historia o el Comienzo del Storytelling, La Conservera, Ceutí (2015); VOCES Latin American Photography 1980 – 2015, Michael Hoppen Gallery, London (2015); YAP – Constructo. Young Architects Program – PS1 MoMA, Santiago (2014); Ni Pena Ni Miedo, MEIAC Museo Extremeño Iberoamericano de Arte Contemporáneo, Badajoz (2012); Trienal de Chile, Museo de Arte Contemporáneo, Santiago (2009); I Assasin, Wallspace Gallery, New York (2004) and Early Works, de-Ateliers, Amsterdam (2002).

Durante su carrera ha recibido reconocimientos como: Tecnologías Políticas de la Memoria – UAH y University of Oxford, UK; Nominado Prix Pictet, Fundación Pictet (Ginebra, 2016 – 2015); EFG Bank – ArtNexus Ch.ACO (Santiago, 2013); Beca AMA-Gasworks, Fundación AMA (Santiago, Londres 2013); The Pollock Krasner Foundation Grant (Nueva York 2010 – 2001); Union Latine culture et Comunicación (París, 2008); Fondart y Dirac (CL, 2015, 2008, 2007, 2006); Stroom Den Haag (La Haya, 2001); De- Ateliers, Mondrian Foundation y Ministerio de cultura y Ciencias de Los Países Bajos (NL, 2000).

“La ciudad de las mujeres”

  • Inauguración Sábado 14 de Enero de 2017, 19:00 horas / Del Sábado 14 de enero al lunes 6 de marzo de 2017, 10:30 a 21:00 horas / Sala MNBA Plaza Vespucio

El artista Nicolás Franco realiza un cuestionamiento a las técnicas fotográficas y a los medios pictóricos.

Asistimos ante la obra de Franco a una suerte de recomposición crítica de la materialidad originaria de la fotografía, esa escritura de luz liquidada ante los efectos estandarizados de su impresión contemporánea. Ni analógica ni digital de modo rotundo, esta recomposición mediada por la película fotográfica, ocurre en el terreno alternativo de la pintura. Concretamente al interior de la tela de gran formato, proyección del histórico cuadro actualizado en sus más conspicua condición de campo de exploraciones para el ojo y la mirada.

Fragmentos de palabras editadas, fotografías impresas o fotogramas como retornos inesperados e inconexos de una memoria visual en blanco y negro, conforman por montaje el gran plano de la tela, casi esculpido por acumulación de capas sucesivas de adherencia. Una adherencia rugosa, discontinua, no ajena a múltiples desgarros y arrepentimientos, constituye el principal recurso de esta pintura mediata, ultra tecnificada y en cierto sentido también automática.

En la ciudad de las mujeres una serie que evoca tal vez la más fantasiosa película de Fellini, el cuerpo fragmentario de la mujer y el cuerpo perdido de la imagen conseguida por el trabajo de la luz se hacen guiños de identidad, funcionando como zonas problemáticas en composiciones abstractas, erosionadas por textos inconclusos o derruidos “campos de color”. El rostro trágico de Romy Schneider, el drástico encuadre del brazo de la madre del artista en el día de su casa miento o las poses cliché del cine erótico europeo de los sesenta, surgen como verdaderos eventos visuales entre los craquelados y las costras de la pintura. Lo hacen al modo de la sombra de una experiencia visual alojada, como una caricia o un golpe, no en la memoria consciente del ojo contemporáneo sino en su piel.

El efecto pictórico espesa la presencia visual de las viejas y originalmente análogas fotografías y fotogramas, cuyos fragmentos figuran allí, en virtud de la rasgadura emotiva que dejó su exposición temprana ante la mirada del artista. A salvo de cualquier deglución rápida, estos fragmentos superpuestos pasan a conformar un acertijo visual. Si nos aproximamos, cobran una espesor tridimensional, por efecto de la pintura que Franco ha puesto cuidadosamente “debajo” de la película fotográfica antes de adherirla), o bien se desarman en el reguero de puntos que denuncia el paso inequívoco de la imagen por los consabidos procesos de impresión. Si, en cambio, tomamos distancia, estos fragmentos se hunden e incorporan como eventos de pintura al interior de una composición abstracta, que adquiere dimensiones gráficas e incluso constructivas en gran medida gracias a las cintas metálicas que ingresan abruptamente al plano más superficial, trayendo viejas resonancias vanguardistas y mensajes textuales aislados en los que resuena un tributo a la mayor conquista que la inteligencia visual alcanzara en el siglo XX: el montaje.

Texto de Ana Maria Risco. Enero 2017

Sobre Nicolás Franco

Nacido en Santiago en 1973, realizó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid y en la Gerrit Rietveld Academie de Amsterdam. Ha sido artista residente en De Ateliers, Amsterdam y Gasworks, Londres. Ha exhibido en forma individual para el proyecto Museo si Muros del Museo Nacional de Bellas Artes, Santiag, Museo de Artes Visuales; Santiago (2014); Museo de Arte Contemporáneo, Santiago (2014); Museo del Barro, Asunción (2009); Museo Blanes, Montevideo (2008) y Centro Cultural de España (2015).

Destaca su participación en la exposiciones colectivas: Resistance Performed – Aesthetic Strategies under Repressive Systems in Latin America, Migros Museum für Gegenwartskunst de Zurich (2015); Arte Contexto, Museo Universitario de Antioquia, Medellín; ARCO Solo Projects 2015, Galería AFA, Madrid; 12th Bienal de Video y Nuevos Medios, Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago (2015); El final de la Historia o el Comienzo del Storytelling, La Conservera, Ceutí (2015); VOCES Latin American Photography 1980 – 2015, Michael Hoppen Gallery, London (2015); YAP – Constructo. Young Architects Program – PS1 MoMA, Santiago (2014); Ni Pena Ni Miedo, MEIAC Museo Extremeño Iberoamericano de Arte Contemporáneo, Badajoz (2012); Trienal de Chile, Museo de Arte Contemporáneo, Santiago (2009); I Assasin, Wallspace Gallery, New York (2004) and Early Works, de-Ateliers, Amsterdam (2002).

Durante su carrera ha recibido reconocimientos como: Tecnologías Políticas de la Memoria – UAH y University of Oxford, UK; Nominado Prix Pictet, Fundación Pictet (Ginebra, 2016 – 2015); EFG Bank – ArtNexus Ch.ACO (Santiago, 2013); Beca AMA-Gasworks, Fundación AMA (Santiago, Londres 2013); The Pollock Krasner Foundation Grant (Nueva York 2010 – 2001); Union Latine culture et Comunicación (París, 2008); Fondart y Dirac (CL, 2015, 2008, 2007, 2006); Stroom Den Haag (La Haya, 2001); De- Ateliers, Mondrian Foundation y Ministerio de cultura y Ciencias de Los Países Bajos (NL, 2000).

“La ciudad de las mujeres”

  • Inauguración Sábado 14 de Enero de 2017, 19:00 horas / Del Sábado 14 de enero al lunes 6 de marzo de 2017, 10:30 a 21:00 horas / Sala MNBA Plaza Vespucio

El artista Nicolás Franco realiza un cuestionamiento a las técnicas fotográficas y a los medios pictóricos.

Asistimos ante la obra de Franco a una suerte de recomposición crítica de la materialidad originaria de la fotografía, esa escritura de luz liquidada ante los efectos estandarizados de su impresión contemporánea. Ni analógica ni digital de modo rotundo, esta recomposición mediada por la película fotográfica, ocurre en el terreno alternativo de la pintura. Concretamente al interior de la tela de gran formato, proyección del histórico cuadro actualizado en sus más conspicua condición de campo de exploraciones para el ojo y la mirada.

Fragmentos de palabras editadas, fotografías impresas o fotogramas como retornos inesperados e inconexos de una memoria visual en blanco y negro, conforman por montaje el gran plano de la tela, casi esculpido por acumulación de capas sucesivas de adherencia. Una adherencia rugosa, discontinua, no ajena a múltiples desgarros y arrepentimientos, constituye el principal recurso de esta pintura mediata, ultra tecnificada y en cierto sentido también automática.

En la ciudad de las mujeres una serie que evoca tal vez la más fantasiosa película de Fellini, el cuerpo fragmentario de la mujer y el cuerpo perdido de la imagen conseguida por el trabajo de la luz se hacen guiños de identidad, funcionando como zonas problemáticas en composiciones abstractas, erosionadas por textos inconclusos o derruidos “campos de color”. El rostro trágico de Romy Schneider, el drástico encuadre del brazo de la madre del artista en el día de su casa miento o las poses cliché del cine erótico europeo de los sesenta, surgen como verdaderos eventos visuales entre los craquelados y las costras de la pintura. Lo hacen al modo de la sombra de una experiencia visual alojada, como una caricia o un golpe, no en la memoria consciente del ojo contemporáneo sino en su piel.

El efecto pictórico espesa la presencia visual de las viejas y originalmente análogas fotografías y fotogramas, cuyos fragmentos figuran allí, en virtud de la rasgadura emotiva que dejó su exposición temprana ante la mirada del artista. A salvo de cualquier deglución rápida, estos fragmentos superpuestos pasan a conformar un acertijo visual. Si nos aproximamos, cobran una espesor tridimensional, por efecto de la pintura que Franco ha puesto cuidadosamente “debajo” de la película fotográfica antes de adherirla), o bien se desarman en el reguero de puntos que denuncia el paso inequívoco de la imagen por los consabidos procesos de impresión. Si, en cambio, tomamos distancia, estos fragmentos se hunden e incorporan como eventos de pintura al interior de una composición abstracta, que adquiere dimensiones gráficas e incluso constructivas en gran medida gracias a las cintas metálicas que ingresan abruptamente al plano más superficial, trayendo viejas resonancias vanguardistas y mensajes textuales aislados en los que resuena un tributo a la mayor conquista que la inteligencia visual alcanzara en el siglo XX: el montaje.

Texto de Ana Maria Risco. Enero 2017

Sobre Nicolás Franco

Nacido en Santiago en 1973, realizó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid y en la Gerrit Rietveld Academie de Amsterdam. Ha sido artista residente en De Ateliers, Amsterdam y Gasworks, Londres. Ha exhibido en forma individual para el proyecto Museo si Muros del Museo Nacional de Bellas Artes, Santiag, Museo de Artes Visuales; Santiago (2014); Museo de Arte Contemporáneo, Santiago (2014); Museo del Barro, Asunción (2009); Museo Blanes, Montevideo (2008) y Centro Cultural de España (2015).

Destaca su participación en la exposiciones colectivas: Resistance Performed – Aesthetic Strategies under Repressive Systems in Latin America, Migros Museum für Gegenwartskunst de Zurich (2015); Arte Contexto, Museo Universitario de Antioquia, Medellín; ARCO Solo Projects 2015, Galería AFA, Madrid; 12th Bienal de Video y Nuevos Medios, Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago (2015); El final de la Historia o el Comienzo del Storytelling, La Conservera, Ceutí (2015); VOCES Latin American Photography 1980 – 2015, Michael Hoppen Gallery, London (2015); YAP – Constructo. Young Architects Program – PS1 MoMA, Santiago (2014); Ni Pena Ni Miedo, MEIAC Museo Extremeño Iberoamericano de Arte Contemporáneo, Badajoz (2012); Trienal de Chile, Museo de Arte Contemporáneo, Santiago (2009); I Assasin, Wallspace Gallery, New York (2004) and Early Works, de-Ateliers, Amsterdam (2002).

Durante su carrera ha recibido reconocimientos como: Tecnologías Políticas de la Memoria – UAH y University of Oxford, UK; Nominado Prix Pictet, Fundación Pictet (Ginebra, 2016 – 2015); EFG Bank – ArtNexus Ch.ACO (Santiago, 2013); Beca AMA-Gasworks, Fundación AMA (Santiago, Londres 2013); The Pollock Krasner Foundation Grant (Nueva York 2010 – 2001); Union Latine culture et Comunicación (París, 2008); Fondart y Dirac (CL, 2015, 2008, 2007, 2006); Stroom Den Haag (La Haya, 2001); De- Ateliers, Mondrian Foundation y Ministerio de cultura y Ciencias de Los Países Bajos (NL, 2000).

“La ciudad de las mujeres”

  • Inauguración Sábado 14 de Enero de 2017, 19:00 horas / Del Sábado 14 de enero al lunes 6 de marzo de 2017, 10:30 a 21:00 horas / Sala MNBA Plaza Vespucio

El artista Nicolás Franco realiza un cuestionamiento a las técnicas fotográficas y a los medios pictóricos.

Asistimos ante la obra de Franco a una suerte de recomposición crítica de la materialidad originaria de la fotografía, esa escritura de luz liquidada ante los efectos estandarizados de su impresión contemporánea. Ni analógica ni digital de modo rotundo, esta recomposición mediada por la película fotográfica, ocurre en el terreno alternativo de la pintura. Concretamente al interior de la tela de gran formato, proyección del histórico cuadro actualizado en sus más conspicua condición de campo de exploraciones para el ojo y la mirada.

Fragmentos de palabras editadas, fotografías impresas o fotogramas como retornos inesperados e inconexos de una memoria visual en blanco y negro, conforman por montaje el gran plano de la tela, casi esculpido por acumulación de capas sucesivas de adherencia. Una adherencia rugosa, discontinua, no ajena a múltiples desgarros y arrepentimientos, constituye el principal recurso de esta pintura mediata, ultra tecnificada y en cierto sentido también automática.

En la ciudad de las mujeres una serie que evoca tal vez la más fantasiosa película de Fellini, el cuerpo fragmentario de la mujer y el cuerpo perdido de la imagen conseguida por el trabajo de la luz se hacen guiños de identidad, funcionando como zonas problemáticas en composiciones abstractas, erosionadas por textos inconclusos o derruidos “campos de color”. El rostro trágico de Romy Schneider, el drástico encuadre del brazo de la madre del artista en el día de su casa miento o las poses cliché del cine erótico europeo de los sesenta, surgen como verdaderos eventos visuales entre los craquelados y las costras de la pintura. Lo hacen al modo de la sombra de una experiencia visual alojada, como una caricia o un golpe, no en la memoria consciente del ojo contemporáneo sino en su piel.

El efecto pictórico espesa la presencia visual de las viejas y originalmente análogas fotografías y fotogramas, cuyos fragmentos figuran allí, en virtud de la rasgadura emotiva que dejó su exposición temprana ante la mirada del artista. A salvo de cualquier deglución rápida, estos fragmentos superpuestos pasan a conformar un acertijo visual. Si nos aproximamos, cobran una espesor tridimensional, por efecto de la pintura que Franco ha puesto cuidadosamente “debajo” de la película fotográfica antes de adherirla), o bien se desarman en el reguero de puntos que denuncia el paso inequívoco de la imagen por los consabidos procesos de impresión. Si, en cambio, tomamos distancia, estos fragmentos se hunden e incorporan como eventos de pintura al interior de una composición abstracta, que adquiere dimensiones gráficas e incluso constructivas en gran medida gracias a las cintas metálicas que ingresan abruptamente al plano más superficial, trayendo viejas resonancias vanguardistas y mensajes textuales aislados en los que resuena un tributo a la mayor conquista que la inteligencia visual alcanzara en el siglo XX: el montaje.

Texto de Ana Maria Risco. Enero 2017

Sobre Nicolás Franco

Nacido en Santiago en 1973, realizó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid y en la Gerrit Rietveld Academie de Amsterdam. Ha sido artista residente en De Ateliers, Amsterdam y Gasworks, Londres. Ha exhibido en forma individual para el proyecto Museo si Muros del Museo Nacional de Bellas Artes, Santiag, Museo de Artes Visuales; Santiago (2014); Museo de Arte Contemporáneo, Santiago (2014); Museo del Barro, Asunción (2009); Museo Blanes, Montevideo (2008) y Centro Cultural de España (2015).

Destaca su participación en la exposiciones colectivas: Resistance Performed – Aesthetic Strategies under Repressive Systems in Latin America, Migros Museum für Gegenwartskunst de Zurich (2015); Arte Contexto, Museo Universitario de Antioquia, Medellín; ARCO Solo Projects 2015, Galería AFA, Madrid; 12th Bienal de Video y Nuevos Medios, Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago (2015); El final de la Historia o el Comienzo del Storytelling, La Conservera, Ceutí (2015); VOCES Latin American Photography 1980 – 2015, Michael Hoppen Gallery, London (2015); YAP – Constructo. Young Architects Program – PS1 MoMA, Santiago (2014); Ni Pena Ni Miedo, MEIAC Museo Extremeño Iberoamericano de Arte Contemporáneo, Badajoz (2012); Trienal de Chile, Museo de Arte Contemporáneo, Santiago (2009); I Assasin, Wallspace Gallery, New York (2004) and Early Works, de-Ateliers, Amsterdam (2002).

Durante su carrera ha recibido reconocimientos como: Tecnologías Políticas de la Memoria – UAH y University of Oxford, UK; Nominado Prix Pictet, Fundación Pictet (Ginebra, 2016 – 2015); EFG Bank – ArtNexus Ch.ACO (Santiago, 2013); Beca AMA-Gasworks, Fundación AMA (Santiago, Londres 2013); The Pollock Krasner Foundation Grant (Nueva York 2010 – 2001); Union Latine culture et Comunicación (París, 2008); Fondart y Dirac (CL, 2015, 2008, 2007, 2006); Stroom Den Haag (La Haya, 2001); De- Ateliers, Mondrian Foundation y Ministerio de cultura y Ciencias de Los Países Bajos (NL, 2000).

“La ciudad de las mujeres”

  • Inauguración Sábado 14 de Enero de 2017, 19:00 horas / Del Sábado 14 de enero al lunes 6 de marzo de 2017, 10:30 a 21:00 horas / Sala MNBA Plaza Vespucio

El artista Nicolás Franco realiza un cuestionamiento a las técnicas fotográficas y a los medios pictóricos.

Asistimos ante la obra de Franco a una suerte de recomposición crítica de la materialidad originaria de la fotografía, esa escritura de luz liquidada ante los efectos estandarizados de su impresión contemporánea. Ni analógica ni digital de modo rotundo, esta recomposición mediada por la película fotográfica, ocurre en el terreno alternativo de la pintura. Concretamente al interior de la tela de gran formato, proyección del histórico cuadro actualizado en sus más conspicua condición de campo de exploraciones para el ojo y la mirada.

Fragmentos de palabras editadas, fotografías impresas o fotogramas como retornos inesperados e inconexos de una memoria visual en blanco y negro, conforman por montaje el gran plano de la tela, casi esculpido por acumulación de capas sucesivas de adherencia. Una adherencia rugosa, discontinua, no ajena a múltiples desgarros y arrepentimientos, constituye el principal recurso de esta pintura mediata, ultra tecnificada y en cierto sentido también automática.

En la ciudad de las mujeres una serie que evoca tal vez la más fantasiosa película de Fellini, el cuerpo fragmentario de la mujer y el cuerpo perdido de la imagen conseguida por el trabajo de la luz se hacen guiños de identidad, funcionando como zonas problemáticas en composiciones abstractas, erosionadas por textos inconclusos o derruidos “campos de color”. El rostro trágico de Romy Schneider, el drástico encuadre del brazo de la madre del artista en el día de su casa miento o las poses cliché del cine erótico europeo de los sesenta, surgen como verdaderos eventos visuales entre los craquelados y las costras de la pintura. Lo hacen al modo de la sombra de una experiencia visual alojada, como una caricia o un golpe, no en la memoria consciente del ojo contemporáneo sino en su piel.

El efecto pictórico espesa la presencia visual de las viejas y originalmente análogas fotografías y fotogramas, cuyos fragmentos figuran allí, en virtud de la rasgadura emotiva que dejó su exposición temprana ante la mirada del artista. A salvo de cualquier deglución rápida, estos fragmentos superpuestos pasan a conformar un acertijo visual. Si nos aproximamos, cobran una espesor tridimensional, por efecto de la pintura que Franco ha puesto cuidadosamente “debajo” de la película fotográfica antes de adherirla), o bien se desarman en el reguero de puntos que denuncia el paso inequívoco de la imagen por los consabidos procesos de impresión. Si, en cambio, tomamos distancia, estos fragmentos se hunden e incorporan como eventos de pintura al interior de una composición abstracta, que adquiere dimensiones gráficas e incluso constructivas en gran medida gracias a las cintas metálicas que ingresan abruptamente al plano más superficial, trayendo viejas resonancias vanguardistas y mensajes textuales aislados en los que resuena un tributo a la mayor conquista que la inteligencia visual alcanzara en el siglo XX: el montaje.

Texto de Ana Maria Risco. Enero 2017

Sobre Nicolás Franco

Nacido en Santiago en 1973, realizó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid y en la Gerrit Rietveld Academie de Amsterdam. Ha sido artista residente en De Ateliers, Amsterdam y Gasworks, Londres. Ha exhibido en forma individual para el proyecto Museo si Muros del Museo Nacional de Bellas Artes, Santiag, Museo de Artes Visuales; Santiago (2014); Museo de Arte Contemporáneo, Santiago (2014); Museo del Barro, Asunción (2009); Museo Blanes, Montevideo (2008) y Centro Cultural de España (2015).

Destaca su participación en la exposiciones colectivas: Resistance Performed – Aesthetic Strategies under Repressive Systems in Latin America, Migros Museum für Gegenwartskunst de Zurich (2015); Arte Contexto, Museo Universitario de Antioquia, Medellín; ARCO Solo Projects 2015, Galería AFA, Madrid; 12th Bienal de Video y Nuevos Medios, Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago (2015); El final de la Historia o el Comienzo del Storytelling, La Conservera, Ceutí (2015); VOCES Latin American Photography 1980 – 2015, Michael Hoppen Gallery, London (2015); YAP – Constructo. Young Architects Program – PS1 MoMA, Santiago (2014); Ni Pena Ni Miedo, MEIAC Museo Extremeño Iberoamericano de Arte Contemporáneo, Badajoz (2012); Trienal de Chile, Museo de Arte Contemporáneo, Santiago (2009); I Assasin, Wallspace Gallery, New York (2004) and Early Works, de-Ateliers, Amsterdam (2002).

Durante su carrera ha recibido reconocimientos como: Tecnologías Políticas de la Memoria – UAH y University of Oxford, UK; Nominado Prix Pictet, Fundación Pictet (Ginebra, 2016 – 2015); EFG Bank – ArtNexus Ch.ACO (Santiago, 2013); Beca AMA-Gasworks, Fundación AMA (Santiago, Londres 2013); The Pollock Krasner Foundation Grant (Nueva York 2010 – 2001); Union Latine culture et Comunicación (París, 2008); Fondart y Dirac (CL, 2015, 2008, 2007, 2006); Stroom Den Haag (La Haya, 2001); De- Ateliers, Mondrian Foundation y Ministerio de cultura y Ciencias de Los Países Bajos (NL, 2000).

“La ciudad de las mujeres”

  • Inauguración Sábado 14 de Enero de 2017, 19:00 horas / Del Sábado 14 de enero al lunes 6 de marzo de 2017, 10:30 a 21:00 horas / Sala MNBA Plaza Vespucio

El artista Nicolás Franco realiza un cuestionamiento a las técnicas fotográficas y a los medios pictóricos.

Asistimos ante la obra de Franco a una suerte de recomposición crítica de la materialidad originaria de la fotografía, esa escritura de luz liquidada ante los efectos estandarizados de su impresión contemporánea. Ni analógica ni digital de modo rotundo, esta recomposición mediada por la película fotográfica, ocurre en el terreno alternativo de la pintura. Concretamente al interior de la tela de gran formato, proyección del histórico cuadro actualizado en sus más conspicua condición de campo de exploraciones para el ojo y la mirada.

Fragmentos de palabras editadas, fotografías impresas o fotogramas como retornos inesperados e inconexos de una memoria visual en blanco y negro, conforman por montaje el gran plano de la tela, casi esculpido por acumulación de capas sucesivas de adherencia. Una adherencia rugosa, discontinua, no ajena a múltiples desgarros y arrepentimientos, constituye el principal recurso de esta pintura mediata, ultra tecnificada y en cierto sentido también automática.

En la ciudad de las mujeres una serie que evoca tal vez la más fantasiosa película de Fellini, el cuerpo fragmentario de la mujer y el cuerpo perdido de la imagen conseguida por el trabajo de la luz se hacen guiños de identidad, funcionando como zonas problemáticas en composiciones abstractas, erosionadas por textos inconclusos o derruidos “campos de color”. El rostro trágico de Romy Schneider, el drástico encuadre del brazo de la madre del artista en el día de su casa miento o las poses cliché del cine erótico europeo de los sesenta, surgen como verdaderos eventos visuales entre los craquelados y las costras de la pintura. Lo hacen al modo de la sombra de una experiencia visual alojada, como una caricia o un golpe, no en la memoria consciente del ojo contemporáneo sino en su piel.

El efecto pictórico espesa la presencia visual de las viejas y originalmente análogas fotografías y fotogramas, cuyos fragmentos figuran allí, en virtud de la rasgadura emotiva que dejó su exposición temprana ante la mirada del artista. A salvo de cualquier deglución rápida, estos fragmentos superpuestos pasan a conformar un acertijo visual. Si nos aproximamos, cobran una espesor tridimensional, por efecto de la pintura que Franco ha puesto cuidadosamente “debajo” de la película fotográfica antes de adherirla), o bien se desarman en el reguero de puntos que denuncia el paso inequívoco de la imagen por los consabidos procesos de impresión. Si, en cambio, tomamos distancia, estos fragmentos se hunden e incorporan como eventos de pintura al interior de una composición abstracta, que adquiere dimensiones gráficas e incluso constructivas en gran medida gracias a las cintas metálicas que ingresan abruptamente al plano más superficial, trayendo viejas resonancias vanguardistas y mensajes textuales aislados en los que resuena un tributo a la mayor conquista que la inteligencia visual alcanzara en el siglo XX: el montaje.

Texto de Ana Maria Risco. Enero 2017

Sobre Nicolás Franco

Nacido en Santiago en 1973, realizó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid y en la Gerrit Rietveld Academie de Amsterdam. Ha sido artista residente en De Ateliers, Amsterdam y Gasworks, Londres. Ha exhibido en forma individual para el proyecto Museo si Muros del Museo Nacional de Bellas Artes, Santiag, Museo de Artes Visuales; Santiago (2014); Museo de Arte Contemporáneo, Santiago (2014); Museo del Barro, Asunción (2009); Museo Blanes, Montevideo (2008) y Centro Cultural de España (2015).

Destaca su participación en la exposiciones colectivas: Resistance Performed – Aesthetic Strategies under Repressive Systems in Latin America, Migros Museum für Gegenwartskunst de Zurich (2015); Arte Contexto, Museo Universitario de Antioquia, Medellín; ARCO Solo Projects 2015, Galería AFA, Madrid; 12th Bienal de Video y Nuevos Medios, Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago (2015); El final de la Historia o el Comienzo del Storytelling, La Conservera, Ceutí (2015); VOCES Latin American Photography 1980 – 2015, Michael Hoppen Gallery, London (2015); YAP – Constructo. Young Architects Program – PS1 MoMA, Santiago (2014); Ni Pena Ni Miedo, MEIAC Museo Extremeño Iberoamericano de Arte Contemporáneo, Badajoz (2012); Trienal de Chile, Museo de Arte Contemporáneo, Santiago (2009); I Assasin, Wallspace Gallery, New York (2004) and Early Works, de-Ateliers, Amsterdam (2002).

Durante su carrera ha recibido reconocimientos como: Tecnologías Políticas de la Memoria – UAH y University of Oxford, UK; Nominado Prix Pictet, Fundación Pictet (Ginebra, 2016 – 2015); EFG Bank – ArtNexus Ch.ACO (Santiago, 2013); Beca AMA-Gasworks, Fundación AMA (Santiago, Londres 2013); The Pollock Krasner Foundation Grant (Nueva York 2010 – 2001); Union Latine culture et Comunicación (París, 2008); Fondart y Dirac (CL, 2015, 2008, 2007, 2006); Stroom Den Haag (La Haya, 2001); De- Ateliers, Mondrian Foundation y Ministerio de cultura y Ciencias de Los Países Bajos (NL, 2000).