Lanzamiento del Archivo de Carmen Beuchat y Remontaje de la obra

Presentación del Archivo de la artista y coreógrafa Carmen Beuchat, quien participó activamente de la escena de Nueva York desde fines de los 60s, colaborando con artistas como Juan Downey, Gordon Matta-Clark, Richard Nonas, Trisha Brown y Enrique Castro-Cid, entre otros. En Chile es reconocida como la primera fuente de la técnica contact improvisation y la danza postmoderna norteamericana.

También se presentará la obra “TWO NOT ONE II” original de 1975. Coreografía: Carmen Beuchat
Bailarinas: Carolina Escobillana y Paula Sacur
Música: Miguel Jauregui
Diseño: Felipe Mujica y Joanna Unzueta

El PROYECTO Carmen Beuchat despliega un conjunto de elementos visuales, audiovisuales y escriturales poniendo en valor la obra transdisciplinaria de Carmen Beuchat con un énfasis particular en sus trabajos coreográficos y performáticos entre los años 60s y principio de los 90s.

Este proceso se inicia desde el rescate de los rastros materiales e inmateriales relativos a sus trabajos de creación, montajes, así como las colaboraciones y diversas relaciones que Carmen sostuvo con artistas como Gordon Matta-Clark, Juan Downey, Robert Rauschenberg, Trisha Brown, Jean Dupuy, Kei Takei, Richard Nonas, Barbara Dilley, Suzanne Harris, Enrique Castro-Cid, Hisachika Takahashi, entre muchos otros.

De esta manera, el objetivo principal es sistematizar y construir un cuerpo crítico en torno a la obra de Carmen Beuchat, permitiendo abrir una serie de interrogantes y relecturas contingentes en torno a la historia del arte desde Chile y Latinoamérica.

Gran mural graffiti de Cekis y Grin en el Museo Nacional de Bellas Artes

Esta intervención de arte urbano se exhibirá hasta el 17 de julio de 2017.

Proyecto de conservación de fachadas

Intervención de arte urbano

Un gran mural realizado por los reconocidos exponentes de arte urbano, Cekis y Grin será inaugurado el martes 16 de mayo a las 12:00 horas, en el cierre perimetral del Museo Nacional de Bellas Artes, en el marco de su proyecto de conservación de fachadas.

Este proyecto de arte urbano, organizado por la Galería Lira y Murales Chile con el patrocinio de la Municipalidad de Santiago, el auspicio de Belsport Group, Bold Chile y Red Megacentro, considera la realización de un gran mural a cargo de los afamados muralistas y grafiteros Víctor de la Fuente (1979), alias Grin, y Nelson Rivas (1976), conocido como Cekis. Se trata de 480 m2 en los que los artistas combinan el imaginario característico de su obra y el entorno del Parque Forestal junto a las personas que los visitan, vinculándolo a la arquitectura del Museo y demostrando así la vida que ocurre en estos espacios urbanos.

A través de esta iniciativa se instala una obra de arte en el espacio público para los visitantes y vecinos del barrio Bellas Artes mientras duren los trabajos de conservación de las fachadas del Museo. La restauración de este inmueble, que alberga el patrimonio artístico nacional, corresponde al proyecto de mayor envergadura que se haya implementado hasta ahora para detener el deterioro de los materiales que lo revisten y mejorar su lectura estética, invirtiéndose alrededor de 825 millones de pesos aportados por la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos, Dibam.

Tanto Galería Lira como la productora Murales Chile, buscan promover profesionalmente el arte urbano, potenciando el trabajo de los grafiteros y muralistas en Chile. La gestión del proyecto nace del interés de ambas instituciones por aportar a la comunidad con una mejora del entorno del Museo y así, evitar las externalidades negativas que acarrean los muros instalados para proteger las faenas.

Grin | Víctor de la Fuente (1979)
Arquitecto de profesión, comenzó con el graffiti en las calles de Santiago en 1995, hasta que a fines de los noventa se integró al clan DVE (Deskiziada Vida Eskritora), marcando un precedente para la historia del arte urbano en Chile con distintos trabajos que ayudaron a la concepción del graffiti como pieza de arte.
Junto a Cekis fundó la tienda Otra Vida -que entre 1998 y 2004 fue cuna de Djs y escritores- y de Revista No Gratos, primera publicación chilena de graffiti. Obras destacadas de dicha época son Einstein y Dalí en la comuna de La Reina, o la mujer bañándose en las paredes del río Mapocho. Su obra se centra en el espacio y su relación con el paisaje, a los que incorpora ilusiones ópticas tridimensionales y construcciones orgánicas que perpetúan la trascendencia humana.
http://grin.cl

Cekis | Nelson Rivas (1976)
Uno de los grandes referentes de la cultura urbana chilena. Fundador la Otra Vida y del clan DVE. Su obra presente en los muros de Santiago desde 1992, comenzó a evolucionar paulatinamente en torno a grandes personajes que desde distintas perspectivas abordaron problemáticas sociales complejas, hasta hoy día presentes en su trabajo. En 2004 se radicó en Nueva York y comenzó donde se posicionó como uno de los artistas urbanos chilenos más importantes en el mundo. A través de elementos reconocibles, como rejas y plantas de colores no convencionales, busca nuevas formas de componer, alejándose de lo figurativo y acercándose a lo abstracto. Sus patrones apuntan a crear una imagen completa, sin formas principales, que tratan de evocar elementos como la tensión, la convivencia, la superación, las distancias, divisiones, inmigración o el estancamiento.
http://zeckis.blogspot.com | Instagram @el_cekis | Facebook: cekisdve

Lanzamiento catalogo 12BAM y Curatoría 13BAM

Lanzamiento del catálogo/memoria de la 12ª Bienal de Artes Mediales, que tuvo como eje curatorial la noción de “Hablar en Lenguas”, publicación donde se compilan las obras y experiencias acumuladas en este contexto.

Presentaremos tambien el tema curatorial de la 13ª Bienal de Artes Mediales, con una breve introducción de sus curadores, los artistas convocados y su agenda de acciones preliminares.

El músico e investigador Mirko Petrovich, presentará una obra audiovisual que reflejará simbolicamente el tema curatorial invocado para su próxima versión.

Los invitamos a participar de este encuentro, que tendrá como eje de acción su construcción colectiva, y la apropiación propositiva de nuestros espacios comunes.

“4 Premios Nacionales: José Balmes, Gracia Barrios, Roser Bru y Guillermo Núñez”

“Cuatro Premios Nacionales: José Balmes, Gracias Barrios, Roser Bru y Guillermo Núñez”

Miércoles 26 de abril al Miércoles 21 de junio de 2017.
Martes a domingo, 10:00 a 18:45 horas.
Inauguración martes 25 de abril, 19:30 horas.
Museo Nacional de Bellas Artes. José Miguel de la Barra 650, Metro Bellas Artes.

Por primera vez se exhibe en el Museo Nacional de Bellas Artes la obra de los artistas José Balmes, Gracias Barrios, Roser Bru y Guillermo Núñez, bajo el común denominador de haber sido distinguidos con el Premio Nacional de Arte y por tener una trayectoria marcada por su compromiso social y político.

“Esta muestra constituye un gran homenaje a estos cuatro creadores, cuyo testimonio y labor con miras a una sociedad libre y justa, constituye un valioso legado para el desarrollo del arte, la cultura y la memoria de nuestro país”, señala Ángel Cabeza, director de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos.

Las obras seleccionadas provienen de las colecciones del MNBA, Museo de Arte Contemporáneo (MAC), de la Pinacoteca de la Universidad de Concepción y del Museo de la Solidaridad Salvador Allende, así como de los talleres de los artistas y de colecciones privadas, sumando alrededor de doscientas piezas, que serán distribuidas en las alas Norte y Sur del primer piso y en la sala Matta del Museo. La curatoría se centra en los períodos que van desde 1960 a 1973, marcado por la revolución pictórica y el Golpe Militar; y desde 1974 a 1990, caracterizado por el exilio, la resistencia y el retorno a Chile con el restablecimiento de la democracia.

“Es imposible abordar la obra de Balmes, Barrios, Bru y Núñez sin situar su labor desde su conjunción explícita entre su propuesta formal y su postura frente a los acontecimientos políticos y sociales de los que fueron parte, los que no pudieron eludir debido a su conciencia de ciudadanos activos y comprometidos. Interesa también comprender cómo a través del gesto y la materia, con una propuesta crítica no complaciente, se hicieron parte de la realidad”, explica Roberto Farriol, director del MNBA.

Curatoría y vinculaciones

La curatoría se sustenta en cruces y vinculaciones en la vida de los cuatro artistas que pertenecen a la generación del cincuenta de reconocida influencia en la Reforma Universitaria de 1968. Todos estudiaron en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, donde fueron alumnos del pintor Pablo Burchard. Junto a otros creadores formaron el Grupo de Estudiantes Plásticos (GEP) en 1947. Balmes y Barrios, entre otros artistas fundaron el Grupo Signo en 1962 y durante la Unidad Popular, Núñez y Balmes crearon la feria El pueblo tiene arte con Allende.

La selección e investigación de las obras fue realizada por Inés Ortega-Márquez, quien escogió piezas de diversos formatos y técnicas, como collages, grabados, pinturas (óleo, acrílicos, mixtas) y algunos textiles, que entregarán una amplia y extensa mirada a la producción artística de los cuatro artistas. Las primeras décadas que abarca la muestra corresponden a “un período de revolución pictórica en Chile con la irrupción del Informalismo que arranca de la crítica a las tradiciones de la Academia en los albores de los años sesenta. El período del exilio y la resistencia constituye el siguiente acento de la muestra. Las obras de estos años son de marcado interés y preocupación por Chile y reflejan en imágenes figurativas o en metáforas abstractas la situación de represión, lucha y resistencia. Los cuatro artistas se mantuvieron fieles a su compromiso con la contingencia y su obra hoy está totalmente vigente”, explica la curadora.

Otro nexo entre los artistas es su carácter de inmigrantes por razones políticas, en distintos períodos de su vida. José Balmes y Roser Bru nacieron en Cataluña, España y debido a la Guerra Civil Española debieron partir, primero rumbo a Francia y luego a Chile a bordo del Winnipeg. Tras el Golpe Militar de 1973, Núñez fue exiliado en 1975 y Balmes en 1974, quien partió con su esposa Gracia Barrios. Roser Bru trabajó activamente desde la disidencia, tanto individualmente como en forma grupal al alero del Taller 99, recibiendo el Premio Nacional de Arte en 2015. Balmes y Barrios regresaron al país en 1986 y obtuvieron el mismo galardón en 1999 y 2011, respectivamente. En tanto que Guillermo Núñez regresó a Chile en 1987 siendo galardonado con el mismo reconocimiento en 2007.

Actividades de extensión y educación
4 de mayo Presentación del catálogo a las 19:30
Con motivo de la muestra se editó el libro de la exposición que cuenta con el texto curatorial a cargo de Inés Ortega-Márquez; uno de Gaspar Galaz para la obra de José Balmes; otro de Federico Galende sobre la obra de Gracia Barrios; Carlos Navarrete y Manuel Antonio Aguirre quienes de forma separada se refieren a la obra de Guillermo Núñez; y Adriana Valdés escribe sobre Roser Bru.

8 de junio Conversatorio 10:00 hasta las 14:00
Académicos y críticos de arte se darán cita en el auditorio José Miguel Blanco en el MNBA para reflexionar sobre el legado de estos artistas en el desarrollo de las artes visuales de Chile. Esta actividad es abierta a público general y no se requiere inscripción previa.

Material didáctico

El área de Mediación y Educación del MNBA desarrolló material didáctico orientado a estudiantes de enseñanza media, que se distribuirá gratuitamente en el Museo.

Visitas Mediadas

Para conocer y apreciar las obras de 4 Premios Nacionales se ofrecen visitas mediadas gratuitas, dirigidas a cursos y delegaciones, de martes a viernes a las 10:30, 11:30, 12:30, 15:30 y 16:30, previa inscripción al correo mediacion.educacion@mnba.cl. El sábado y domingo se realizan sin inscripción previa, a las 10:30, 11:30, 12:30, 15:30, 16:30 y 17:30.

Organización

La exposición que se lleva a cabo con la curatoría de Inés Ortega-Márquez y la producción del galerista Marcelo Aravena, cuenta con el auspicio del Área de Artes Visuales del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, el patrocinio de la Municipalidad de Santiago, la colaboración de Metro y la Fundación Arte y Solidaridad, y el apoyo de la Ley de Donaciones Culturales.

“A través de los ojos del pintor”

  • Viernes 20 de enero al domingo 16 de abril de 2017 / martes a domingo, 10:00 a 18:45 horas / Sala Chile Museo Nacional de Bellas Artes.

Cristales de sal, ramas, objetos encontrados, pinturas acrílicas y fotografías son los elementos que Raimundo Rubio utiliza para su exposición A través del ojo del pintor, propuesta con la que el artista chileno manifiesta una crítica a la destrucción de la naturaleza causada por la avaricia que conlleva el sistema capitalista.

Fue después de un viaje por el desierto de Atacama que el artista chileno Raimundo Rubio (1956), consideró utilizar los cristales de sal como material en sus instalaciones. La primera de ellas surgió en la ciudad donde reside, New York, a partir de un encargo de No Longer Empty (NLE), una organización sin fines de lucro, que organiza eventos culturales y programas educacionales en edificios desocupados. Desde ese entonces, Rubio desarrolló una línea de trabajo caracterizada por el despliegue de ramas y delgadas fibras desde pinturas acrílicas abstractas, algunas acompañadas de objetos encontrados como zapatos viejos, bisutería y piezas de computador o también elementos de la naturaleza como bichos, mariposas y flores. En esta especie de escenarios suspende delgados hilos que con paciencia y disciplina rocía más de 200 veces con agua salificada. Así, va formando cristales de sal condenados a la autodestrucción ante cualquier aumento de humedad que pueda ocurrir en el ambiente.

Por esta razón, un día comenzó a fotografiar sus instalaciones y captar la belleza de estos lienzos tridimensionales. Este registro le reveló su propio punto de vista, en el que persistía la forma de mirar de un pintor. Quedó maravillado por el potencial de estas imágenes que él define como metáforas de uno relato del Antiguo Testamento. “Mediante la utilización de la sal como medio artístico y los títulos escogidos para la obra -Sodoma y Gomorra- Rubio pretende conectar al espectador con la narrativa bíblica en la cual Dios, en castigo a la avaricia y codicia de sus habitantes, destruyó esas ciudades”, explica la curadora de la muestra Manon Slome, quien actualmente es la curadora jefa del proyecto No Longer Empty, y ha trabajado con el artista en NY durante los últimos 13 años.

Para el director del Museo Nacional de Bellas Artes, Roberto Farriol, “esta exposición es precisamente una operación de desplazamientos disciplinares y de cruces de medios con tecnologías que el artista establece entre la fotografía y la pintura. Rubio captura y detiene el paso de los acontecimientos, con el fin de transformarlos en imágenes irreales. O dicho de otro modo, se trataría de un intento por alcanzar, por medio de la fotografía, una dimensión de imagen des-fotografiada; es decir, la revelación de una realidad interna que anhela superar la apariencia de lo real”.

Rubio toma las fotografías de sus instalaciones con la salida del sol, ya que para él representa “la esperanza en la vida y en la renovación”. El artista explica que el conjunto de obras que presenta en la muestra se caracteriza por una profunda preocupación por el medio ambiente: “Mi intención es representar el caos económico y medio ambiental causado por la codicia y avaricia existente en el sector financiero, el consumismo y la producción industrial de alimentos. Nuestro sistema ecológico, tanto animal como vegetal, está pagando las consecuencias”.

Sobre el artista

Raimundo Rubio Huidobro nació en Santiago de Chile en 1956. Proviene de una familia de poetas: su padre Alberto Rubio, Premio de la Academia Chilena de la Lengua; su hermano Armando, Premio Municipal de Santiago de Poesía; su sobrino Rafael, Premio Pablo Neruda y descendiente por parte materna del poeta Vicente Huidobro. En Chile estudió en el Instituto Experimental de Arte en Santiago y en los talleres de pintura de Fred Jarvis y Kurt Herdan. En 1979 se trasladó a Washington D.C. y desde 1999 vive y trabaja en Nueva York.

Ha realizado diez exposiciones individuales y numerosas muestras grupales en Barcelona, Santiago, Washington D.C. y Nueva York. En 2013 expone en la Galería Isabel Aninat y en 2015 en la galería de la Embajada de Chile en Washington D.C. Rubio también ha sido parte de exhibiciones grupales en El Museo del Barrio, Nueva York; Corcoran Gallery of Art, Washington D.C. y en el Chelsea Museum of Art, Nueva York. En 2009 y 2010 participa en el proyecto No Longer Empty, a cargo de la curadora norteamericana Manon Slome.

“A través de los ojos del pintor”

  • Viernes 20 de enero al domingo 16 de abril de 2017 / martes a domingo, 10:00 a 18:45 horas / Sala Chile Museo Nacional de Bellas Artes.

Cristales de sal, ramas, objetos encontrados, pinturas acrílicas y fotografías son los elementos que Raimundo Rubio utiliza para su exposición A través del ojo del pintor, propuesta con la que el artista chileno manifiesta una crítica a la destrucción de la naturaleza causada por la avaricia que conlleva el sistema capitalista.

Fue después de un viaje por el desierto de Atacama que el artista chileno Raimundo Rubio (1956), consideró utilizar los cristales de sal como material en sus instalaciones. La primera de ellas surgió en la ciudad donde reside, New York, a partir de un encargo de No Longer Empty (NLE), una organización sin fines de lucro, que organiza eventos culturales y programas educacionales en edificios desocupados. Desde ese entonces, Rubio desarrolló una línea de trabajo caracterizada por el despliegue de ramas y delgadas fibras desde pinturas acrílicas abstractas, algunas acompañadas de objetos encontrados como zapatos viejos, bisutería y piezas de computador o también elementos de la naturaleza como bichos, mariposas y flores. En esta especie de escenarios suspende delgados hilos que con paciencia y disciplina rocía más de 200 veces con agua salificada. Así, va formando cristales de sal condenados a la autodestrucción ante cualquier aumento de humedad que pueda ocurrir en el ambiente.

Por esta razón, un día comenzó a fotografiar sus instalaciones y captar la belleza de estos lienzos tridimensionales. Este registro le reveló su propio punto de vista, en el que persistía la forma de mirar de un pintor. Quedó maravillado por el potencial de estas imágenes que él define como metáforas de uno relato del Antiguo Testamento. “Mediante la utilización de la sal como medio artístico y los títulos escogidos para la obra -Sodoma y Gomorra- Rubio pretende conectar al espectador con la narrativa bíblica en la cual Dios, en castigo a la avaricia y codicia de sus habitantes, destruyó esas ciudades”, explica la curadora de la muestra Manon Slome, quien actualmente es la curadora jefa del proyecto No Longer Empty, y ha trabajado con el artista en NY durante los últimos 13 años.

Para el director del Museo Nacional de Bellas Artes, Roberto Farriol, “esta exposición es precisamente una operación de desplazamientos disciplinares y de cruces de medios con tecnologías que el artista establece entre la fotografía y la pintura. Rubio captura y detiene el paso de los acontecimientos, con el fin de transformarlos en imágenes irreales. O dicho de otro modo, se trataría de un intento por alcanzar, por medio de la fotografía, una dimensión de imagen des-fotografiada; es decir, la revelación de una realidad interna que anhela superar la apariencia de lo real”.

Rubio toma las fotografías de sus instalaciones con la salida del sol, ya que para él representa “la esperanza en la vida y en la renovación”. El artista explica que el conjunto de obras que presenta en la muestra se caracteriza por una profunda preocupación por el medio ambiente: “Mi intención es representar el caos económico y medio ambiental causado por la codicia y avaricia existente en el sector financiero, el consumismo y la producción industrial de alimentos. Nuestro sistema ecológico, tanto animal como vegetal, está pagando las consecuencias”.

Sobre el artista

Raimundo Rubio Huidobro nació en Santiago de Chile en 1956. Proviene de una familia de poetas: su padre Alberto Rubio, Premio de la Academia Chilena de la Lengua; su hermano Armando, Premio Municipal de Santiago de Poesía; su sobrino Rafael, Premio Pablo Neruda y descendiente por parte materna del poeta Vicente Huidobro. En Chile estudió en el Instituto Experimental de Arte en Santiago y en los talleres de pintura de Fred Jarvis y Kurt Herdan. En 1979 se trasladó a Washington D.C. y desde 1999 vive y trabaja en Nueva York.

Ha realizado diez exposiciones individuales y numerosas muestras grupales en Barcelona, Santiago, Washington D.C. y Nueva York. En 2013 expone en la Galería Isabel Aninat y en 2015 en la galería de la Embajada de Chile en Washington D.C. Rubio también ha sido parte de exhibiciones grupales en El Museo del Barrio, Nueva York; Corcoran Gallery of Art, Washington D.C. y en el Chelsea Museum of Art, Nueva York. En 2009 y 2010 participa en el proyecto No Longer Empty, a cargo de la curadora norteamericana Manon Slome.

“A través de los ojos del pintor”

  • Viernes 20 de enero al domingo 16 de abril de 2017 / martes a domingo, 10:00 a 18:45 horas / Sala Chile Museo Nacional de Bellas Artes.

Cristales de sal, ramas, objetos encontrados, pinturas acrílicas y fotografías son los elementos que Raimundo Rubio utiliza para su exposición A través del ojo del pintor, propuesta con la que el artista chileno manifiesta una crítica a la destrucción de la naturaleza causada por la avaricia que conlleva el sistema capitalista.

Fue después de un viaje por el desierto de Atacama que el artista chileno Raimundo Rubio (1956), consideró utilizar los cristales de sal como material en sus instalaciones. La primera de ellas surgió en la ciudad donde reside, New York, a partir de un encargo de No Longer Empty (NLE), una organización sin fines de lucro, que organiza eventos culturales y programas educacionales en edificios desocupados. Desde ese entonces, Rubio desarrolló una línea de trabajo caracterizada por el despliegue de ramas y delgadas fibras desde pinturas acrílicas abstractas, algunas acompañadas de objetos encontrados como zapatos viejos, bisutería y piezas de computador o también elementos de la naturaleza como bichos, mariposas y flores. En esta especie de escenarios suspende delgados hilos que con paciencia y disciplina rocía más de 200 veces con agua salificada. Así, va formando cristales de sal condenados a la autodestrucción ante cualquier aumento de humedad que pueda ocurrir en el ambiente.

Por esta razón, un día comenzó a fotografiar sus instalaciones y captar la belleza de estos lienzos tridimensionales. Este registro le reveló su propio punto de vista, en el que persistía la forma de mirar de un pintor. Quedó maravillado por el potencial de estas imágenes que él define como metáforas de uno relato del Antiguo Testamento. “Mediante la utilización de la sal como medio artístico y los títulos escogidos para la obra -Sodoma y Gomorra- Rubio pretende conectar al espectador con la narrativa bíblica en la cual Dios, en castigo a la avaricia y codicia de sus habitantes, destruyó esas ciudades”, explica la curadora de la muestra Manon Slome, quien actualmente es la curadora jefa del proyecto No Longer Empty, y ha trabajado con el artista en NY durante los últimos 13 años.

Para el director del Museo Nacional de Bellas Artes, Roberto Farriol, “esta exposición es precisamente una operación de desplazamientos disciplinares y de cruces de medios con tecnologías que el artista establece entre la fotografía y la pintura. Rubio captura y detiene el paso de los acontecimientos, con el fin de transformarlos en imágenes irreales. O dicho de otro modo, se trataría de un intento por alcanzar, por medio de la fotografía, una dimensión de imagen des-fotografiada; es decir, la revelación de una realidad interna que anhela superar la apariencia de lo real”.

Rubio toma las fotografías de sus instalaciones con la salida del sol, ya que para él representa “la esperanza en la vida y en la renovación”. El artista explica que el conjunto de obras que presenta en la muestra se caracteriza por una profunda preocupación por el medio ambiente: “Mi intención es representar el caos económico y medio ambiental causado por la codicia y avaricia existente en el sector financiero, el consumismo y la producción industrial de alimentos. Nuestro sistema ecológico, tanto animal como vegetal, está pagando las consecuencias”.

Sobre el artista

Raimundo Rubio Huidobro nació en Santiago de Chile en 1956. Proviene de una familia de poetas: su padre Alberto Rubio, Premio de la Academia Chilena de la Lengua; su hermano Armando, Premio Municipal de Santiago de Poesía; su sobrino Rafael, Premio Pablo Neruda y descendiente por parte materna del poeta Vicente Huidobro. En Chile estudió en el Instituto Experimental de Arte en Santiago y en los talleres de pintura de Fred Jarvis y Kurt Herdan. En 1979 se trasladó a Washington D.C. y desde 1999 vive y trabaja en Nueva York.

Ha realizado diez exposiciones individuales y numerosas muestras grupales en Barcelona, Santiago, Washington D.C. y Nueva York. En 2013 expone en la Galería Isabel Aninat y en 2015 en la galería de la Embajada de Chile en Washington D.C. Rubio también ha sido parte de exhibiciones grupales en El Museo del Barrio, Nueva York; Corcoran Gallery of Art, Washington D.C. y en el Chelsea Museum of Art, Nueva York. En 2009 y 2010 participa en el proyecto No Longer Empty, a cargo de la curadora norteamericana Manon Slome.

“A través de los ojos del pintor”

  • Viernes 20 de enero al domingo 16 de abril de 2017 / martes a domingo, 10:00 a 18:45 horas / Sala Chile Museo Nacional de Bellas Artes.

Cristales de sal, ramas, objetos encontrados, pinturas acrílicas y fotografías son los elementos que Raimundo Rubio utiliza para su exposición A través del ojo del pintor, propuesta con la que el artista chileno manifiesta una crítica a la destrucción de la naturaleza causada por la avaricia que conlleva el sistema capitalista.

Fue después de un viaje por el desierto de Atacama que el artista chileno Raimundo Rubio (1956), consideró utilizar los cristales de sal como material en sus instalaciones. La primera de ellas surgió en la ciudad donde reside, New York, a partir de un encargo de No Longer Empty (NLE), una organización sin fines de lucro, que organiza eventos culturales y programas educacionales en edificios desocupados. Desde ese entonces, Rubio desarrolló una línea de trabajo caracterizada por el despliegue de ramas y delgadas fibras desde pinturas acrílicas abstractas, algunas acompañadas de objetos encontrados como zapatos viejos, bisutería y piezas de computador o también elementos de la naturaleza como bichos, mariposas y flores. En esta especie de escenarios suspende delgados hilos que con paciencia y disciplina rocía más de 200 veces con agua salificada. Así, va formando cristales de sal condenados a la autodestrucción ante cualquier aumento de humedad que pueda ocurrir en el ambiente.

Por esta razón, un día comenzó a fotografiar sus instalaciones y captar la belleza de estos lienzos tridimensionales. Este registro le reveló su propio punto de vista, en el que persistía la forma de mirar de un pintor. Quedó maravillado por el potencial de estas imágenes que él define como metáforas de uno relato del Antiguo Testamento. “Mediante la utilización de la sal como medio artístico y los títulos escogidos para la obra -Sodoma y Gomorra- Rubio pretende conectar al espectador con la narrativa bíblica en la cual Dios, en castigo a la avaricia y codicia de sus habitantes, destruyó esas ciudades”, explica la curadora de la muestra Manon Slome, quien actualmente es la curadora jefa del proyecto No Longer Empty, y ha trabajado con el artista en NY durante los últimos 13 años.

Para el director del Museo Nacional de Bellas Artes, Roberto Farriol, “esta exposición es precisamente una operación de desplazamientos disciplinares y de cruces de medios con tecnologías que el artista establece entre la fotografía y la pintura. Rubio captura y detiene el paso de los acontecimientos, con el fin de transformarlos en imágenes irreales. O dicho de otro modo, se trataría de un intento por alcanzar, por medio de la fotografía, una dimensión de imagen des-fotografiada; es decir, la revelación de una realidad interna que anhela superar la apariencia de lo real”.

Rubio toma las fotografías de sus instalaciones con la salida del sol, ya que para él representa “la esperanza en la vida y en la renovación”. El artista explica que el conjunto de obras que presenta en la muestra se caracteriza por una profunda preocupación por el medio ambiente: “Mi intención es representar el caos económico y medio ambiental causado por la codicia y avaricia existente en el sector financiero, el consumismo y la producción industrial de alimentos. Nuestro sistema ecológico, tanto animal como vegetal, está pagando las consecuencias”.

Sobre el artista

Raimundo Rubio Huidobro nació en Santiago de Chile en 1956. Proviene de una familia de poetas: su padre Alberto Rubio, Premio de la Academia Chilena de la Lengua; su hermano Armando, Premio Municipal de Santiago de Poesía; su sobrino Rafael, Premio Pablo Neruda y descendiente por parte materna del poeta Vicente Huidobro. En Chile estudió en el Instituto Experimental de Arte en Santiago y en los talleres de pintura de Fred Jarvis y Kurt Herdan. En 1979 se trasladó a Washington D.C. y desde 1999 vive y trabaja en Nueva York.

Ha realizado diez exposiciones individuales y numerosas muestras grupales en Barcelona, Santiago, Washington D.C. y Nueva York. En 2013 expone en la Galería Isabel Aninat y en 2015 en la galería de la Embajada de Chile en Washington D.C. Rubio también ha sido parte de exhibiciones grupales en El Museo del Barrio, Nueva York; Corcoran Gallery of Art, Washington D.C. y en el Chelsea Museum of Art, Nueva York. En 2009 y 2010 participa en el proyecto No Longer Empty, a cargo de la curadora norteamericana Manon Slome.

“A través de los ojos del pintor”

  • Viernes 20 de enero al domingo 16 de abril de 2017 / martes a domingo, 10:00 a 18:45 horas / Sala Chile Museo Nacional de Bellas Artes.

Cristales de sal, ramas, objetos encontrados, pinturas acrílicas y fotografías son los elementos que Raimundo Rubio utiliza para su exposición A través del ojo del pintor, propuesta con la que el artista chileno manifiesta una crítica a la destrucción de la naturaleza causada por la avaricia que conlleva el sistema capitalista.

Fue después de un viaje por el desierto de Atacama que el artista chileno Raimundo Rubio (1956), consideró utilizar los cristales de sal como material en sus instalaciones. La primera de ellas surgió en la ciudad donde reside, New York, a partir de un encargo de No Longer Empty (NLE), una organización sin fines de lucro, que organiza eventos culturales y programas educacionales en edificios desocupados. Desde ese entonces, Rubio desarrolló una línea de trabajo caracterizada por el despliegue de ramas y delgadas fibras desde pinturas acrílicas abstractas, algunas acompañadas de objetos encontrados como zapatos viejos, bisutería y piezas de computador o también elementos de la naturaleza como bichos, mariposas y flores. En esta especie de escenarios suspende delgados hilos que con paciencia y disciplina rocía más de 200 veces con agua salificada. Así, va formando cristales de sal condenados a la autodestrucción ante cualquier aumento de humedad que pueda ocurrir en el ambiente.

Por esta razón, un día comenzó a fotografiar sus instalaciones y captar la belleza de estos lienzos tridimensionales. Este registro le reveló su propio punto de vista, en el que persistía la forma de mirar de un pintor. Quedó maravillado por el potencial de estas imágenes que él define como metáforas de uno relato del Antiguo Testamento. “Mediante la utilización de la sal como medio artístico y los títulos escogidos para la obra -Sodoma y Gomorra- Rubio pretende conectar al espectador con la narrativa bíblica en la cual Dios, en castigo a la avaricia y codicia de sus habitantes, destruyó esas ciudades”, explica la curadora de la muestra Manon Slome, quien actualmente es la curadora jefa del proyecto No Longer Empty, y ha trabajado con el artista en NY durante los últimos 13 años.

Para el director del Museo Nacional de Bellas Artes, Roberto Farriol, “esta exposición es precisamente una operación de desplazamientos disciplinares y de cruces de medios con tecnologías que el artista establece entre la fotografía y la pintura. Rubio captura y detiene el paso de los acontecimientos, con el fin de transformarlos en imágenes irreales. O dicho de otro modo, se trataría de un intento por alcanzar, por medio de la fotografía, una dimensión de imagen des-fotografiada; es decir, la revelación de una realidad interna que anhela superar la apariencia de lo real”.

Rubio toma las fotografías de sus instalaciones con la salida del sol, ya que para él representa “la esperanza en la vida y en la renovación”. El artista explica que el conjunto de obras que presenta en la muestra se caracteriza por una profunda preocupación por el medio ambiente: “Mi intención es representar el caos económico y medio ambiental causado por la codicia y avaricia existente en el sector financiero, el consumismo y la producción industrial de alimentos. Nuestro sistema ecológico, tanto animal como vegetal, está pagando las consecuencias”.

Sobre el artista

Raimundo Rubio Huidobro nació en Santiago de Chile en 1956. Proviene de una familia de poetas: su padre Alberto Rubio, Premio de la Academia Chilena de la Lengua; su hermano Armando, Premio Municipal de Santiago de Poesía; su sobrino Rafael, Premio Pablo Neruda y descendiente por parte materna del poeta Vicente Huidobro. En Chile estudió en el Instituto Experimental de Arte en Santiago y en los talleres de pintura de Fred Jarvis y Kurt Herdan. En 1979 se trasladó a Washington D.C. y desde 1999 vive y trabaja en Nueva York.

Ha realizado diez exposiciones individuales y numerosas muestras grupales en Barcelona, Santiago, Washington D.C. y Nueva York. En 2013 expone en la Galería Isabel Aninat y en 2015 en la galería de la Embajada de Chile en Washington D.C. Rubio también ha sido parte de exhibiciones grupales en El Museo del Barrio, Nueva York; Corcoran Gallery of Art, Washington D.C. y en el Chelsea Museum of Art, Nueva York. En 2009 y 2010 participa en el proyecto No Longer Empty, a cargo de la curadora norteamericana Manon Slome.